Ante todo avisaros de que si buscáis una historia... no sigáis leyendo.
Me encuentro perdida, demasiado perdida según los críticos de vidas ajenas... A estas alturas de mi vida me veo como una simple marioneta de las habladurías, que actúa según le marcan las pautas establecidas por una sociedad conformista y sumisa. Vivo en un pueblo minúsculo, donde si se te cae una naranja en la frutería al día siguiente ya lo sabe hasta el párroco, pensaréis que es una exageración... lo es.
Siempre pienso que con solo un poco de dinero me atrevería a huir de esta jaula, sin mirar por encima de mi hombro lo que dejo, porque al fin y al cabo; no dejo nada.
Esto de escribir sobre mi se me da fatal, pensar que alguien puede leerlo me pone nerviosa, aparte, como avisé en mi primera frase, mi vida está tan desordenada que temo no poder seguir escribiendo... pero ya que lo voy a hacer, os pongo en situación:
Me llamo Emil... sí, es nombre de chico; y sí, soy una chica. Seguramente muchos pensarán que detrás de este nombre hay una interesante historia: que mis padres preferían a un chico, que me cambie de orientación sexual, que si dragones que escupen fuego, etc. La verdad es que simplemente en el registro no escribieron claramente la "y", así que de Emily a Emil sin pasar por el quirófano.
Tengo dos décadas de vida, aunque cada vez que abro la boca me sumo unas tres décadas más... y reconozco que a veces me he sentido obligada ha parecer más imbécil de lo normal para no sentirme fuera de lugar. Tampoco es cuestión de entrar ahora en detalles, ¿no creéis?
Por ahora los días pasan siguiendo los pasos del día anterior, copiándose de su predecesor hasta en el más mínimo detalle. Pero ya he tomado la decisión, me largo de aquí.
Me encuentro perdida, demasiado perdida según los críticos de vidas ajenas... A estas alturas de mi vida me veo como una simple marioneta de las habladurías, que actúa según le marcan las pautas establecidas por una sociedad conformista y sumisa. Vivo en un pueblo minúsculo, donde si se te cae una naranja en la frutería al día siguiente ya lo sabe hasta el párroco, pensaréis que es una exageración... lo es.
Siempre pienso que con solo un poco de dinero me atrevería a huir de esta jaula, sin mirar por encima de mi hombro lo que dejo, porque al fin y al cabo; no dejo nada.
Esto de escribir sobre mi se me da fatal, pensar que alguien puede leerlo me pone nerviosa, aparte, como avisé en mi primera frase, mi vida está tan desordenada que temo no poder seguir escribiendo... pero ya que lo voy a hacer, os pongo en situación:
Me llamo Emil... sí, es nombre de chico; y sí, soy una chica. Seguramente muchos pensarán que detrás de este nombre hay una interesante historia: que mis padres preferían a un chico, que me cambie de orientación sexual, que si dragones que escupen fuego, etc. La verdad es que simplemente en el registro no escribieron claramente la "y", así que de Emily a Emil sin pasar por el quirófano.
Tengo dos décadas de vida, aunque cada vez que abro la boca me sumo unas tres décadas más... y reconozco que a veces me he sentido obligada ha parecer más imbécil de lo normal para no sentirme fuera de lugar. Tampoco es cuestión de entrar ahora en detalles, ¿no creéis?
Por ahora los días pasan siguiendo los pasos del día anterior, copiándose de su predecesor hasta en el más mínimo detalle. Pero ya he tomado la decisión, me largo de aquí.